Cuando éramos niños, las manualidades formaban parte de muchas de nuestras rutinas. Las clases de arte en el colegio nos permitían mantener nuestra imaginación activa y nuestra creatividad fresca, y muchos de nosotros llegábamos a casa para hacer un garabato y dárselo como regalo a nuestros padres.
Pero en algún momento, muchos de nosotros dejamos de tener tiempo para incorporar las manualidades a nuestra rutina diaria. Nos ocupamos del estrés de la vida adulta y olvidamos de que puede ser muy tranquilizador y calmante sumergirse en el punto de cruz o en la pintura de vez en cuando.
Esperamos que esta lista os inspire para volver a sus raíces y embarcarse en su proyecto de manualidades. No hace falta que seais expertos ni que convirtais el bricolaje en algo importante en vuestras vidas, pero recordad lo gratificante que puede llegar a ser.
Las manualidades son muy divertidas, y no hay nada más satisfactorio que poder decir: “¡Lo hice yo!”. Como dice una de los comentarios: “¿Por qué comprar algo por 7 dólares cuando puedes hacerlo tú mismo con 92 dólares en materiales?”.





















