Es innegable que, en los últimos años, los memes se han convertido en una forma cada vez más popular de comunicación y expresión, y han llegado para quedarse. Una de las claves de su éxito es que permiten transmitir ideas, sentimientos y conceptos de manera rápida y efectiva, condensando mensajes complejos en una imagen o en muy pocas palabras.
Diferentes académicos latinoamericanos que se han dedicado a investigar el fenómeno de los memes sugieren que recurrimos a ellos “como instrumento de supervivencia”. Esto se debe a que pueden funcionar como un "instalador de la disociación"; es decir, al ver un meme, se puede experimentar una sensación de bienestar al desvincularse de las emociones negativas, como el aburrimiento, el enojo o la incomodidad. Los memes ofrecen una forma de distracción y permiten ver la situación desde una perspectiva diferente, lo que puede ayudar a reducir el estrés.




















