#1

Me reía tan fuerte que nuestro profesor me dijo que saliera. Me corrían lágrimas por la cara.
La vergüenza es un sentimiento que todos conocemos. Ya sea que la sufras a menudo o si tienes un particular recuerdo doloroso grabado en tu mente, nadie es inmune. Aunque, por obvias razones, muchos de nosotros odie sentirse avergonzado, somos propensos a que nos guste escuchar a otra gente compartiendo sus momentos más mortificantes. Decirles a familiares y amigos sobre una penosa situación bochornosa requiere de vulnerabilidad porque, seamos honestos, sus reacciones a menudo serán de burla. Pero esas historias también pueden ser increíblemente adorables. ¿Quién quiere amigos intimidantes que nunca tuvieron comida atascada en los dientes durante una cita o respondieron al saludo de alguien que, en realidad, no los estaba saludando? Los momentos vergonzosos son parte de la experiencia humana, y nos guste o no, son un recordatorio de que nadie puede ser refinado el 100% del tiempo.
#2

Un idiota que iba en una furgoneta creyó que podía cruzar antes de que las verjas bajaran del todo. Siguió conduciendo, pero no lo logró. En cambio, su vehículo quedó atrapado.
Pudimos ver desde nuestro coche que esta persona estaba en pánico. Su vida pasaba por delante de sus ojos. En su mente, el tren ligero estaba a punto de chocar con la furgoneta y arrastrarla durante decenas de metros antes de finalmente detenerse... así que hizo lo que haría cualquiera. Empujó violentamente la puerta y corrió bajo la lluvia torrencial para salvar su vida.
Iba por la mitad de la calle cuando se detuvo, dio la vuelta y se dio cuenta de que el tren ligero estaba esperando pacientemente a que moviera el vehículo. La puerta seguía abierta. Mi marido y yo casi nos morimos de risa.
#3

Todos, incluida la profesora, tardaron unos segundos en entenderlo, pero algunos alumnos se rieron por lo bajo. Ella, por supuesto, tuvo que explicar de la forma más sencilla posible que el sexo oral no significaba, de hecho, hablar de sexo (creo que los estúpidos estatutos del programa en nuestro condado no le permitieron revelar completamente lo que era).
Bueno, pensamos que estaba bromeando, pero al oír las risas de todos después de que le explicaran esto, bajó lentamente la cabeza y se tapó la cara durante los siguientes minutos. Pobre chico. Me sentí mal, pero era difícil no reírse. Al menos nadie se burló directamente de ello después.
#4

El agua te llevaba por toboganes naturales y bajadas muy divertidas.
Para bajar por el río, primero había que subir a pie, lo cual era inseguro en muchos lugares.
El primo de los niños (D) no era el chico más seguro de sí mismo, pero yo había trabajado mucho con él para solucionarlo y nadamos bastante antes de estas vacaciones para que estuviera listo.
Escogí la ruta más segura para subir y les dije a los niños que, por favor, solo pisaran donde les indicara.
Mientras que D caminaba, le mostré un lugar específico donde pisar y le dije que no fuera hacia el otro lado.
D pisó hacia el otro lado del agua. Lo agarré del pie.
Y el agua le bajó el bañador, de repente D iba desnudo por el río.
Encima del río, en la ladera, hay una zona de paseo con barandillas: había cientos de personas riendo y señalando hacia abajo mientras este niño pasaba.
#5

#6

#7

Cuando el obispo levantó el ostensorio para bendecir a la gente, soltó un pedo increíblemente fuerte que resonó en la amplia acústica del edificio y fue directo hacia los monaguillos.
Todo el mundo lo oyó, el sonido delator del pedo era inconfundible.
Afortunadamente, el diácono se acercó con el incensario e inmediatamente lo balanceó por la zona donde estaban arrodillados los chicos, mientras la asamblea intentaba en vano reprimir la risa.
#8

#9

#10

#11

Se me quedó el pie atorado y me caí de bruces. Me levanté con 30 personas aplaudiendo. Un tipo gritó para pedirme un autógrafo.
#12

#13

#14

Por ejemplo, una vez en mi día libre pasé por su local para comprar una cerveza fría. Ella estaba trabajando en la caja registradora y me dijo: "Hola, Karl, ¿cómo te va?". Lo que quería responder era "Oh, bastante bien, pero ha sido una semana larga", pero todo lo que salió fue "...larga"... Entonces me sentí tan avergonzado que me di la vuelta y me fui sin comprar nada.
Y lo que es peor, ese mismo verano hubo una gran barbacoa para empleados en un río cercano, y por fin dejé de hacer el ridículo y tuve una buena conversación con ella: la hice reír y todo eso. Un poco más tarde, tuve que orinar, y cuando abrí la puerta del baño portátil me la encontré haciendo sus necesidades…
#15

Lo adivinaron. Llegó el día de la reunión familiar, ¿y saben quién estaba ahí?, el chico de Tinder; del cuál supo rápidamente que era su primo por parte de su padre. Nunca lo había conocido antes. Ambos mantuvieron la calma durante la mayor parte del evento, pero el hermano de él se emborrachó y empezó a chismosear (el chico de Tinder se lo había confiado). Todo terminó con ella y sus padres yéndose temprano, y su madre llorando.
#16

#17

Pensó que el humo era por los neumáticos que giraban en el lugar, pero en realidad era el embrague que se había quemado. Intentamos decírselo pero pensó que lo estábamos alentando, hasta que alguien corrió hacia el lado del conductor y apagó el coche.
Ahora, esto no habría sido tan malo si lo hubiera hecho en una entrada para autos o en carretera lateral con 3 o 4 personas presentes. Pero entró en una competencia amateur de “quemar rueda” y todo esto pasó frente a alrededor de 200 personas.
#18

