Para nosotros, las fiestas navideñas son una época de hacer balance, dar las gracias y comer muchísimos golosinas de pan de jengibre.
El año llega a su fin y recordamos cuáles son nuestras verdaderas prioridades. Visitar a la familia. Reconectar con los amigos. Reír con alegría, rodeados de seres queridos, frente a un fuego crepitante. Puede que las películas de Hallmark sean cursis, pero aciertan en estas cosas.
Por un momento, cuestiones como el estado de la economía, nuestros problemas en el trabajo y todas las relaciones dramáticas que podamos tener en nuestras vidas pasan a un segundo plano. Esperan pacientemente fuera, en la nieve profunda (probablemente esperando a que fracasemos en nuestros propósitos de Año Nuevo).
Por ahora, hay paz... ¡o la habría si no hubiera tanta prisa por tenerlo todo listo!
¿Cómo celebran las fiestas este año, queridos pandas? ¿Qué tan festivos se sienten? ¿Qué le pidieron a Santa Claus? ¿Y cómo sobrellevan todo el ajetreo navideño? Nos encantaría que nos lo contaran, así que no sean tímidos y pásense por los comentarios.





















