Todo comenzó cuando Nastasya era artista dramática y profesora de arte: "Hace 10 años recibí un inesperado regalo de mis amigos: un paquete de lana. Con él hice un oso y un conejo. Me enamoré de la lana inmediatamente por su flexibilidad y las posibilidades infinitas que se pueden alcanzar con ella."
"También vi brillo en los ojos de mis clientes tras comprar los juguetes, la felicidad infantil en un hombre adulto que sostenía mis creaciones. Aún me conmueve y sorprende. Trabajar con lana ha sido importante en mi vida durante los últimos 10 años."
"Mis criaturas son pequeños bultitos de alegría. Sonrisas temporales despreocupadas. Intento mantenerlos al mínimo, sin detalles innecesarios."
"No intento estar con las tendencias. He vivido mucho tiempo rodeada de la naturaleza, pasé mi infancia en un pueblo junto al mar e iba mucho al bosque con mis padres."
En la actualidad, Nastasya vive en Moscú, Rusia. Y cuando no está vendiendo sus juguetes en Instagram, da clases para aprender a crearlos.






















