En 2019, Marika Tiggemann e Isabella Anderberg lanzaron un estudio llamado "Las redes sociales no son reales: El efecto de las imágenes "Instagram vs realidad" en la imagen corporal y comparación social de las mujeres." Esta investigación reveló que tales imágenes tienen el poder de limitar el impacto que las publicaciones en redes sociales tienen en nuestra salud mental.
Se asignó a un grupo de mujeres para que vieran tres imágenes: las de "instagram vs realidad", la imagen "ideal" o la "real". Cuando veían solo la real o la de comparación, vieron que la identificación o el evitar esas imágenes falsas, "interrumpía el proceso de comparación", reduciendo el impacto negativo en la imagen corporal y la falta de satisfacción.
"Podemos tener más suerte aceptando nuestros cuerpos si vemos representaciones más realistas y diversas de otros cuerpos en nuestras redes sociales. Si seguimos a usuarios que desafían regularmente estas falsedades de Instagram, apreciaríamos la diversidad de los cuerpos humanos y aprenderíamos quizá a apreciar el nuestro."





















