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Aunque parezca difícil de creer, en pleno siglo XXI, con el desarrollo de la globalización y todos los estudios existentes sobre la importancia de un ambiente laboral sano en la productividad del empleado, algunas empresas aún eligen sostener valores arcaicos y exigencias sumamente dañinas.
Sin embargo, esto ya no pasa desapercibido y cada vez más son las personas que eligen respeto, su salud mental y calidad de vida por sobre el dinero. Otras personas, ya sea porque no tienen opción o por decisión propia, deciden encontrar la forma de sacarle provecho o ver el lado positivo a malas experiencias laborales.
Y si están buscando su lugar de trabajo ideal, la página “Great place to work” o “Los mejores lugares para trabajar” lleva un ranking anual de las compañías mejor votadas por sus empleados. La lista no se basa solo en el atractivo arquitectónico o la comodidad de sus oficinas, sino también por el compañerismo, el respeto, la comunicación y otros factores que componen un ambiente laboral saludable.
¿Qué piensan de estas historias, Pandas? ¿Les ha pasado algo similar? Cuéntennos en los comentarios.
#2

En otro lugar donde trabajé, la cocina abierta se incendió. Todos los clientes pudieron verlo e igual no evacuaron el lugar, siguieron sacando los pedidos y esperaban que yo limpiara la cocina quemada. No, no, no, no.
En otro lugar habían descongelado pollo dejándolo fuera de la nevera durante la noche, en el suelo, durante el verano. Las ratas huyeron cuando encendimos la luz y ahí fue cuando llamé al departamento de seguridad.
#3

Al diablo con eso. Si la primera opción es que yo gane dinero a costa de las personas que más me importan, significa que me pedirán cosas cada vez peores (moralmente).
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Empezó con: “Jornada de 10 horas, 5 días a la semana, 8 libras por hora”.
Cambió a: “A veces también tendrás que trabajar los fines de semana”.
Siguió con: “Es temporada alta, así que esperamos que trabajes el sábado y el domingo esta semana”.
Después: “Trabajarás los sábados y domingos”.
Luego: “Hoy necesitaremos que te quedes unas horas más después del trabajo”.
Y terminó con: “Trabajarás 12-14 horas al día 7 días a la semana durante los próximos 6 meses”.
Sí, no lo creo.
#10

Era repartidor de pizzas, a principios de los 90; yo tenía 20 años. Mi primer turno fue bajo una lluvia torrencial, conduciendo un VW escarabajo del 1967 (con el parabrisas roto). En dos pedidos tuve que volver porque las pizzas no eran las que habían pedido.
Cuando volví, vi que Ricky, el jefe de turno, le había disparado a uno de los otros repartidores en la pierna con una escopeta de aire comprimido.
Empecé al mediodía y dejé el trabajo a las 20:30. No recuerdo si alguna vez me pagaron, pero no me importó.
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#14

La primera vez fue porque era estudiante universitario y necesitaba un trabajo para pagar el alquiler. Conseguí un trabajo en un nuevo call center que había abierto en mi ciudad natal. Fue horrible. El ambiente era tóxico, el jefe era un idiota horrible, y había todo tipo de “métricas” de mier** y objetivos, etc. que teníamos que cumplir. No volví después del primer día. Los llamé a la mañana siguiente y les dije que no era para mí.
La segunda vez fue en una entrevista para un trabajo que me entusiasmaba bastante y en el que iba a dirigir un equipo que se ocupaba de defender algunas cuestiones de política internacional. Estaba muy emocionado. La entrevista que tuve se hizo en una cafetería… me mandaron la dirección de la oficina, llegué para mi primer día y vi que era un lugar decrépito, apenas se sostenía, con las computadoras y el equipo de oficina más anticuados. En la entrevista de trabajo se había referido al “equipo” que iba a dirigir como “un equipo pequeño” y, en realidad, era solo una señora que no hablaba ninguno de los dos idiomas que yo hablo.
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Renuncié en el acto.
#18

Estaba desesperada pero no era estúpida.
Me di cuenta de que había algo malo cuando incluso antes de que pudiera poner las cosas en mi nuevo escritorio tres compañeros de trabajo se acercaron y me advirtieron que leyera mi contrato cuidadosamente y me dijeron que era una porquería trabajar allí.
Ni siquiera habían pasado 30 minutos.
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#20

Fue genial. Me encantó ver cómo funcionaba todo. Conocí a varios chicos con los que terminé jugando al baloncesto los fines de semana.

