¿Has visto alguna vez algo tan asqueroso que se te revuelve el estómago y tienes que contenerte para no vomitar? Pues parece que es la forma que tiene tu cuerpo de protegerte. Los científicos dicen que el asco es un instinto de supervivencia.
#5 Gracias, odio estos vaqueros manchados como pis que cuestan 600$

El asco, escribió Charles Darwin en la década de 1860, es innato e involuntario, y evolucionó para evitar que nuestros antepasados comieran alimentos en mal estado que podrían matarlos.
Mientras que algunos preferimos mantenernos alejados de todo lo que pueda darnos asco, otros se divierten viendo vídeos perturbadores o fotos repugnantes como las de esta recopilación.
Investigadores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres elaboraron una encuesta bastante disparatada en la que me alegro de no haber participado. Se les ocurrieron 75 situaciones potencialmente repugnantes y pidieron a más de 2.500 personas que evaluaran su nivel de asco ante cada una de ellas.
No es que hayas preguntado, pero algunos de los asquerosos ejemplos incluyen encontrar un feto de pollo al abrir un huevo, enterarse de que un amigo intentó tener relaciones sexuales con una fruta, oír que alguien se comió animales muertos en la carretera, ver llagas genitales, ver a gente comiendo cabezas de pescado crudo en la televisión y descubrir que a un vecino le gusta hacer caca en su patio trasero.
El estudio descubrió que la mayoría de las cosas que los humanos consideran repugnantes se dividen en seis categorías. Cada una de ellas está relacionada con la probabilidad de que transmitan enfermedades.
Los resultados de la encuesta también mostraron que había diferencias en la reacción de hombres y mujeres ante cada una de las situaciones repugnantes. Las mujeres calificaron todas y cada una de las categorías como más repugnantes que los hombres.




















