"Comencé a hacer estas fotos por accidente, no lo había visto nunca antes y no lo planeaba. En 2013 recibi un flash para usar en exteriores y quería probarlo, pero estaba lloviendo. Quería comprobar sobre todo cómo captaba el movimiento, así que usé a mi perro Lotte para probarlo. El problema es que Lotte es un labrador muy tranquilo y no se quería mover. Así que para ello comencé a lanzarle golosinas para probar los ajustes adecuados a la hora de captar movimientos. Días después vi lo divertidas que eran algunas fotos."
Ahora trabajo diariamente con perros. Hacerles fotos solo es la mitad del trabajo. Conseguir buenos resultados, entenderlos e interactuar con ellos es muy importante. Ahora son mi vida. Llevo trabajando como fotógrafo de perros profesional desde 2016, así que estoy en una buena posición. Los modelos más adorables vienen a mi encuentro."
"La mayoría disfrutan de la sesión de fotos. Uso muchas golosinas para perros, de las buenas, porque me tengo que convertir en su amigo. A muchos les hace ilusión recibirlas a cambio de nada. Y si el perro se siente muy incómodo, rechaza la comida, y se le nota en su cuerpo. Hay algunos que se asustan de todo lo extraño (habitaciones, personas, hasta el suelo) y son difíciles de fotografiar, pero nunca hay que forzarlos: va contra mis principios y tampoco sería una buena foto."
"Todas las razas sirven, pero cuesta más trabajar con las de pelo largo, ya que no se ve el movimiento en su cara con el pelaje, a veces no les ves ni los ojos. Así que, los de pelo corto ofrecen mejores resultados."
"La mayoría de perros consiguen atrapar la comida normalmente, pero a veces se la tiro más rápido para conseguir expresiones nuevas, y no tienen ni la más mínima posibilidad de pillarlas al vuelo, aunque lo parezca en la foto."





















