Al reflexionar sobre las lecciones que ha aprendido al observar gatos, Oki le contó a Panda Curioso: “Antes de incursionar en la fotografía de gatos, no sabía que ellos utilizaban muchos de sus encantos para obtener comida. Cuando vi ese comportamiento, noté que incluso los gatos más orgullosos actuaban de forma cariñosa para conseguir lo que querían. En esa época, trabajaba en una empresa y no era una persona muy amigable. Mi empleo no iba bien, así que intenté aplicar la simpatía que había aprendido de los gatos para mejorarlo. Aunque ya era demasiado tarde como para poder ver alguna mejora, aprendí una lección importante para mi vida”.
En cuanto a capturar la toma perfecta, Oki sabe lo que es la dedicación. Él entró en detalle sobre su proceso durante sus viajes a las famosas “islas de los gatos” de Japón y nos contó: “Cuando quiero tomar muchas fotos, hago un viaje de cinco días hacia una de las islas de los gatos de Japón. Durante estos viajes, tomo fotografías desde que sale el sol hasta que se pone. Por ejemplo, a mitad de julio, visité la isla de los gatos en la prefectura de Kagawa. Tomé fotos desde las 5 a.m. hasta las 8:30 a.m., desayuné, seguí tomando fotos desde las 10 a.m. hasta las 12:30 p.m., almorcé, y continué fotografiando gatos desde las 2 p.m. hasta las 6:30 p.m. Las fotos que he capturado las edito en Photoshop Lightroom durante ese mismo día”.
Oki también profundizó sobre el lado filosófico de fotografiar gatos y los comparó con maestros en su oficio. “A veces, siento que los gatos me dicen que capture un momento, lo que los vuelve mis maestros de fotografía. A mí me encantan las fotos de Henri Cartier-Bresson. Yo intento expresar mi propia personalidad al tomar la cámara y observar el comportamiento de los gatos (los movimientos de sus ojos y sus reacciones). Una vez que conoces sus particularidades, puedes predecir lo que sucederá y hallar la mejor posición para tomar las fotografías”.
Según Oki, lo que hace que fotografiar gatos sea realmente especial es la profundidad y complejidad que le dan a cada imagen. Nos explicó: “Los gatos son lindos por fuera y adorables por dentro, y sus emociones frágiles se manifiestan en sus actitudes. Me di cuenta de que las relaciones entre gatos y humanos son tan complejas como aquellas entre las personas, y que cada gato tiene su propia identidad. Me gusta transmitir esto en mis fotografías, donde los momentos y las expresiones revelan la personalidad de cada gato.”
Para Oki, su mayor sueño como fotógrafo se basa en difundir felicidad a través de su trabajo. “He fotografiado gatos durante 10 años. Siempre tuve la esperanza de que mis fotos de gatos lleven felicidad a la gente de todo el mundo, por lo que abordo la fotografía con esa creencia. Puede parecer ridículo, pero mis sentimientos sobre esto no han cambiado. Así que, si pudiera hacer una exhibición de fotografía en alguna parte del mundo y publicar un libro de fotos que alegre a una persona, sería genial. Creo que mis sueños, poco a poco, están tomando forma. También, me gustaría fotografiar gatos en otras partes del mundo”.




















