Nos pusimos en contacto con Chini Bolsón, un fotógrafo callejero residente en Buenos Aires (Argentina), cuyo trabajo incluimos en nuestra lista. Queríamos hacerle algunas preguntas sobre la fotografía callejera, que a menudo captura momentos cándidos y sin guión de la vida cotidiana.
A la pregunta de qué le atrae de este género, Chini responde: «Me considero una persona curiosa y lo he sido desde niño en diferentes aspectos de mi vida. Desde los libros a los deportes, la música, y en algún momento, cuando tenía 8 años: la fotografía. En aquella época me gustaba más la fotografía familiar y también ver a mis padres haciendo algo parecido a lo que hoy entiendo como fotografía callejera. Y sumado a que cuando tenía 18 años, mis padres nos regalaron a mí y a mis hermanos un libro con fotos y frases que dijimos durante nuestros 18 años de vida."
"Así que, entre la curiosidad y la fotografía tan cercana, en algún momento, decantó en '¡Guau, qué locura este libro, quiero hacerlo!'. Pero era pequeño y no sabía cuándo o si iba a tener hijos... así que decidí hacerlo con desconocidos en la ciudad. Un enfoque diferente. Empecé a documentar a gente en la calle: Me acercaba a alguien, hablaba con él, lo fotografiaba y escribía sobre las historias que me contaba de su vida. Luego eso mutó con los años para hacerlo desde otra perspectiva; con la fotografía de calle, sugiero una historia con los actores y actrices que aparecen. Y digo actores, porque aunque son personas muy reales, haciendo cosas reales, no deja de ser mi visión en ese momento de lo que veo, o de lo que creo ver, y en definitiva de lo que decido compartir a través del encuadre, y compartiéndolo con otros espectadores.»
Bolsón lo resumió diciendo que lo que le atrae de la fotografía es la curiosidad: «Se trata de la gente que me rodea. Lo que piensan, lo que hacen, lo que sienten. Lo que a veces me lleva a hablar con desconocidos, a encontrarme con lo desconocido, y a su vez a entender más... o al menos a intentar entender más. Lo hago con curiosidad y respeto, pero entiendo que esto último es una línea muy difusa».
Nos preguntábamos qué técnicas o estrategias utiliza el fotógrafo para mimetizarse con el entorno y mantener la autenticidad de sus sujetos. El fotógrafo compartió con nosotros: «Mi forma de verlo, de entenderlo, de vivirlo (no digo que sea la correcta, pero sí la que me pasa a mí) es que soy parte de la escena, así que a veces puedo ser más parte de ella, a veces menos, se me puede ver haciendo la foto, o ni siquiera darme cuenta... pero estoy ahí.»
«Por eso, prefiero ser honesto conmigo mismo, y todo lo honesto que pueda con la persona que tengo delante, y con la escena: si me ven haciendo una foto y me preguntan, digo lo que estoy haciendo, no trato de ocultarlo. Me manejo más con signos, caras y gestos, creo que es porque de pequeño era payaso y mimo.... Hablo de vez en cuando, pero intento hacerlo después de haber captado la escena. A veces fantaseo con la idea de la invisibilidad y fotografío situaciones que, debido a mi presencia y más concretamente a la presencia de la cámara en mis manos, tienden a desaparecer ante mí. A veces fantaseo con esa idea, pero no puedo imaginar que sea tan divertido como estar allí: con mi presencia».
La fotografía callejera plantea algunos retos relacionados con la privacidad y la ética. Queríamos saber cómo afronta estas consideraciones al documentar la vida de desconocidos en espacios públicos. Chini nos lo cuenta: «Es un tema difícil, delicado y complejo de responder de forma sencilla. Puedo decir cómo lo vivo: Soy consciente de lo que hago y desde dónde lo hago, pero eso no significa que no pueda molestar a alguien. Sé que no tengo mala intención, sé que lo hago por curiosidad, y con ganas de documentar, pero eso puede valer poco o nada para la persona fotografiada, o quizás para alguien que vea lo que hago. Si en algún momento causo alguna molestia a alguien pido disculpas, borraré la foto si es necesario. Mi intención no es causar ningún daño».




















