Esther es casi totalmente autodidacta y lleva 20 años tatuando. Afirma que sus tatuajes florales sobre fondo negro son por los que más se la conoce, y que al principio los creo como solución para cubrir otros tatuajes. Ahora son una tendencia en sí mismos, y están inspirados en la tendencia holandesa del siglo XVII de pintar flores.
"Solo ofrezco mis propios proyectos a los clientes para que elijan, así que son gente que se siente cómoda con mi proceso. Casi todos investigan antes y se alegran de ponerse en mis manos."
"Es un honor y un placer trabajar así, y es genial ir al trabajo y que ambos estemos emocionados por estar ahí. Solía sentir mucha presión para satisfacer al cliente y este método consigue que eso quede a un lado, así que trabajo más relajada."
Tras 2 décadas trabajando en el estudio Butterfat en Chicago, Esther ahora hace también otros proyectos, como una colaboración con el ilustrador Kyle Letendre para un diseño comercial y textil llamado "Ladrones de flores".





















