Cuando un obrero se sentaba a descansar después de una ardua jornada de trabajo, jamás imaginó que encontraría una de las joyas más espectaculares que el universo nos pudo regalar: El meteorito de Fukang, el más hermoso de los meteoritos jamás encontrados.
Algo brillaba en la lejanía, lo que llamó la atención del trabajador, quien no tardó en acercarse a la roca para conocer una maravilla de 4.5 mil millones de años formada con Olivino de oro, hierro y Níquel que se unen para trabajar este impresionante mosaico que asemeja a un panal encendido.
Un coleccionista anónimo tiene la porción más grande, que pesa 925 libras, no se vendió al precio estimado, sin embargo, hubo un suertudo que se llevó este trozo de universo a su hogar.
Este ejemplar es único en nuestro planeta (hasta que se descubra otro, por supuesto, si lo hay); se estima que sólo el 1% de los cometas circundantes tienen esta particular y fascinante característica.







