La franquicia de las princesas de Disney está compuesta por trece de ellas y varias heroínas asociadas. Independientemente del título o títulos que tengan, todas se identifican con el título de “Princesa” delante de su nombre.
Ellas son: Blancanieves, Cenicienta, Aurora, Ariel. Bella, Jasmín, Pocahontas, Mulán, Tiana, Rapunzel, Merida, Moana y Raya.
“Mientras iba creciendo, siempre admiré a las princesas [de Disney] y sus historias”, nos dijo Wyethe.
“Me dí cuenta de que todas tenían exactamente el mismo tipo de cuerpo, y eso hizo que se me resultara más difícil identificarme con ellas cuando crecí”.
Dicho esto, a Wyethe le gusta mucho el diseño de los personajes de Disney: “¡Es un estilo precioso!”. Sin embargo, cree que “como sociedad en esta época, la representación de otros tipos de cuerpos no solo hace que sea más fácil identificarse, sino que también ayuda a la aceptación y a la apreciación del propio cuerpo”.
“En general, ha habido una enorme cantidad de positividad y apreciación hacia estas ilustraciones”, nos contó Wyethe. “Recibo mensajes todos los días de gente diciendo como estas imágenes han ayudado a sanar a su niño interior. Eso hace que valga la pena”.
Pero hay que recordar que su arte es mucho más que solo esta serie de dibujos. “Aunque aprecio todo el cariño que he recibido por estos dibujos, como artista no me centro solo en esto. Puede que haga más videos de vez en cuando, pero no tengo ningún deseo de seguir haciéndolo más que como un ejercicio terapéutico”.
Las películas clásicas de Disney han sido criticadas durante mucho tiempo por los mensajes problemáticos que les transmitían a las niñas, incluída la idea de que se necesita a un hombre para ser feliz, que debes esperar a conocer al hombre de tus sueños y que, una vez que te cases con un príncipe, vivirás feliz para siempre.
Sin embargo, la imagen de la perfección corporal femenina suele ocupar el centro de atención cuando se quiere criticar a la compañía. Por ejemplo, en el artículo “Mirror, mirror on the wall: Whose figure is the fairest of them all?”, la antropóloga Toe Aung, de la Universidad Estatal de Pensilvania, y la investigadora independiente Leah Williams afirman que “las princesas de Disney tienen una proporción de cintura-cadera extremadamente pequeña, casi imposible de conseguir de forma natural”.
Aung y Williams sostienen que estos personajes “podrían aumentar o reforzar nuestras preferencias por las proporciones de cinturas y caderas más delgadas, y la percepción de que los personajes físicamente atractivos con proporciones de cintura-cadera delgadas poseen cualidades moralmente favorables".
Así que, en lugar de reforzar el autoestima de las niñas, el aspecto de estas princesas podría provocar, a la larga, el resultado contrario.
Pero como la belleza es un rasgo subjetivo, Aung y Williams se concentraron en una cualidad que se puede medir: la proporción de cintura-cadera de los personajes femeninos.
Utilizando capturas de pantalla, determinaron que “el ancho mínimo de cintura y máximo de cadera” de 11 princesas oficiales de Disney, y de las protagonistas de la popular película de Frozen, así como también de 7 villanas de Disney, entre ellas Maléfica de La bella durmiente y Úrsula de La sirenita.




















