Te levantas un día, te pones el equipo de montaña, y decides perderte bosque adentro.
Después de mas de tres horas caminando hacia las montañas, empecé a vislumbrar lo que parecía ser un bosque frondoso, lleno de arboles altos y robustos, que apenas dejaban pasar los rayos de Sol de sus copas.
Allí me paré, debajo de aquel impresionante árbol, mirándolo fijamente. Me acerque a el, rodee su tronco fuertemente con mis brazos y nos fundimos en una simbiosis perfecta natural. El hombre y el árbol, el árbol y el hombre, pegados uno a otro intercambiando energías.
Pasaron mas de 40 minutos y allí seguía, no podía despegarme de aquel majestuoso tronco, es como si toda su energía me estuviese atrapando y no me dejase ir. Llegado un momento, empece a asustarme, mis brazos no querían despegarse ,lo intentaba, pero no respondían. El sudor empezaba a brotar de mi frente y mis pensamientos antes en blanco, ahora eran un galimatías de sospechas.
Hoy sigo estando aquí, abrazado a este tronco , han pasado mas de dos años y es como si el tiempo se hubiese parado, nadie ha pasado por aquí en todo este tiempo. Este árbol me tiene atrapado, pero no me deja desfallecer,cuando ve que decaigo suelta unas gotas de agua que consiguen rehidratarme. De vez en cuando desde su copa, cae algún fruto directamente en mi boca que me mantiene con vida.
¿Por qué yo? ¿Qué plan tenia guardada la naturaleza para mi?, no se que pasará... pero seguiré contando..
Un bosque parecido al que encontré


