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En la vida cotidiana, nos encontramos con numerosos ejemplos de lo que creemos que es la ansiedad de los hombres por violar el rol de género masculino. Por ejemplo, un hombre que duda en abrazar a sus amigos varones en público. A menudo, sacamos conclusiones precipitadas y no le damos importancia.
Pero según Jennifer Bosson, psicóloga social de la Universidad de Texas en Austin, esto puede deberse a la forma en que la gente piensa en la hombría. Propone que "la masculinidad, en relación con la feminidad, ha sido vista históricamente como algo elusivo y tenue".
Por "elusivo", Jennifer quiere decir "que la hombría no se considera una certeza de desarrollo, sino que se ve como un estatus que debe ganarse mediante la acción". Y por "tenue", se refiere a la idea de que "el estatus de hombre, una vez ganado, puede perderse con relativa facilidad, a través de una amplia gama de deficiencias sociales".
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Por supuesto, estas ideas pueden parecer antiguas hoy en día, pero surgen en el discurrir diario, dice Jennifer. Según la psicóloga, "los hombres -incluso los que están perfectamente "seguros de su masculinidad"- son conscientes de que su hombría es precaria y de que pueden, en cualquier momento, perder el estatus de hombre a ojos de los demás".
"Hasta que no cambien las creencias generalizadas sobre la elusividad y la tenuidad de la hombría, puede ser poco realista esperar que el hombre medio viole las normas de los roles de género con facilidad", concluyó en su investigación.
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