En las fotografías de Poshtarov, padres e hijos aparecen juntos en pueblos, costas, hogares y calles de ciudades de 15 países, y su lenguaje corporal transmite historias que las palabras rara vez logran explicar. Algunos participantes aceptaron el gesto de inmediato, mientras que otros dudaron, rieron nerviosamente o mostraron visible incomodidad ante la cercanía física. Esa tensión es precisamente lo que confiere a la serie su profundidad emocional.
Nacido en Bulgaria en 1986, Poshtarov creció en un hogar donde el arte y la poesía marcaban la vida cotidiana, guiado por un padre artista y una madre poeta. Tras estudiar en la Escuela Nacional Superior de Artes de Varna y posteriormente en la Sorbona de París, desarrolló una obra reconocida internacionalmente centrada en la memoria, la identidad y la conexión humana. Sus proyectos documentales a largo plazo se han exhibido en Europa, Asia, Norteamérica y Australia, obteniendo reconocimiento por su sensibilidad emocional y su minuciosa observación. Una de sus obras más conocidas, "El último hombre en pie en las montañas Ródope", documentó la desaparición de comunidades rurales en 985 pueblos a lo largo de 14 años y posteriormente pasó a formar parte de colecciones como las del MoMA de Nueva York y el MEP de París.
A través del proyecto "Padre e Hijo", Poshtarov explora cómo la masculinidad, la religión, las tradiciones familiares y las expectativas culturales dan forma a las relaciones entre hombres en Albania, Armenia, Bulgaria, Francia, Georgia, Grecia, Italia, Malta, Montenegro, Macedonia del Norte, San Marino, Serbia, Eslovaquia, Suiza y Turquía. A pesar de las diferencias de idioma, geografía y costumbres, las fotografías revelan algo universal: el amor entre padres e hijos se siente profundamente, pero rara vez se expresa directamente. Al dejar cada retrato abierto a la interpretación, Poshtarov invita a los espectadores a aportar sus propios recuerdos y emociones a la obra, transformando el proyecto de una serie de retratos en una hermosa reflexión sobre la conexión, la herencia y la frágil necesidad humana de sentirse cerca unos de otros.
















