
«Esta es mi casa, pero ese no es mi gato»: 35 fotos con los mejores momentos tan divertidos como inesperados
#1 Le di a este gato un trozo de bacon anoche cuando volvía a casa desde el bar. Me siguió 10 bloques hasta casa y me he despertado así

#2 Me he despertado así hoy. No es mi gato, no sé cómo ha entrado, pero se ha apropiado mi almohada y ronronea como un tractor

#3 Fui a casa de una amiga y esto pasó mientras ella estaba en la cocina

Me respondió: yo no tengo gato.
#4 Esta es mi casa, y este es uno de los gatos silvestres de la zona a los que cuidamos desde hace 10 años. Hoy me ha hecho el honor de subirse a mi regazo

“Mi casa, pero no mi gato” tiene una premisa simple: es una obra de contenido visual que captura a un gato, generalmente domesticado, pero no necesariamente, dentro de la casa de alguien, pero esa persona en particular no tiene gato. O si lo tienen, este en concreto no es suyo. Y luego te quedas con la confusión de saber de quién es el gato, y cómo llegó allí.
#5 El gato del vecino llega a las 7 de la mañana, maulla para que le abramos y se queda todo el día hasta las 5 de la tarde en que el vecino me escribe para que se lo devolvamos

#6 Estaba fregando los platos y al mirar por la ventana estos 3 desconocidos me están mirando a mi

#7 Esta no es mi gata, es el caos. Se cuela en mi casa, se come la comida de mis gatos, se echa la siesta en mi silla y me intenta peinar

#8 Este es el gato del vecino, que tiene otros 2. Así que viene a mi casa para tener algo de paz y tranquilidad

Los gatos callejeros o los gatos en una situación más grave que los domesticados tienden a merodear por las casas o incluso a vivir en ellas porque carecen de las necesidades físicas básicas: necesitan refugio, comida o agua. Si afuera hay tormenta, por supuesto que intentarán huir de toda la humedad y los fuertes relámpagos. En ese caso, hay maneras de abordarlo y, a menudo, está bien incluso alimentarlos y cuidarlos. Con precaución, por supuesto.
#9 Esta es mi gata, pero no es su gatito. Se trae gatitos ajenos a casa para cuidarlos

#10 Mi marido, pero no mi gato. Me ha robado al marido, se quedó anoche y hoy sigue aquí. Creo que no planea irse

#11 Esta gata se acomodó en mi balcón en Navidad, la dejé entrar y procedió a dar a luz a 7 agujeritos negros

#12 Este gato se coló en mi casa y durmió en mi cama. Luego se atrevió a dormir sobre mi. Ahora ya es mi gato

Pero si el gato es domesticado, en realidad no tiene la necesidad de sobrevivir como los gatos callejeros, pero aun así vendrá a las casas de las personas. Esto se debe a que es bueno para los gatos hacer eso: estimula su mente y les brinda nuevas experiencias. Enlaza con ese complejo de curiosidad que tienen. Y si las familias que visitan también terminan dándoles golosinas, ¡hay una razón aún mayor para que regresen!
#14 Esta no es mi gata... Se enteró de que voy alimentando a gatos callejeros y vino a exigir mucha comida... Luego descubrí que comía por 4

#15 Mi cocina, pero no mi gato. El gato que sí es mio lo ha traido a casa por la gatera y le ha llevado al cuenco de comida

#16 Dejaba comida a un gato "fantasma" al que nunca conseguía ver durante el día. Un día intenté verlo por la noche y...

Entonces, ¿qué piensas sobre todo esto? ¿Te encantan los gatos callejeros y te gustaría que visitaran tu casa? ¡Comparte tus opiniones e historias en la sección de comentarios a continuación!
Y no olvides visitar el ejemplo número uno, el ejemplo número dos, el ejemplo número tres…
#17 Mi trabajo, pero no mi gata. Esto es una planta de fabricación de camiones, somos más de 30 hombres aquí y todos la adoramos

#18 Este gato se coló un día frío que dejamos abierta la puerta del patio. Intentamos encontrarle un hogar, pero se niega a irse, así que...

#19 No es mi gata, ni son mis 13 gatitos. Ahora no es mi gata pero esterilizada

#20 Mi cocina, pero no es mi gato en absoluto. Creo que está esperando la comida


