Irlanda cuenta con varias culturas regionales distintas, en lugar de tener una sola cultura nacional, y la vida cotidiana de quienes viven en la ciudad es, de alguna manera, muy diferente a la de aquellos que residen en el campo.
Por ejemplo, mientras que Dublín se describe como una de las ciudades europeas más cosmopolitas, las islas Blasket de la bahía de Dingle, en la costa suroeste de Irlanda, casi parecen provenir de siglos anteriores.
“El encanto de irlanda se encuentra en sus paisajes maravillosos, desde los escarpados acantilados de Moher hasta las tranquilas colinas del campo”, le contó a Panda Curioso Helene Sula, la mujer detrás del blog sobre viajes y estilo de vida Helene in Between.
“Su rica historia, su llamativo folklore y sus icónicas tradiciones musicales crean una atmósfera que se siente tanto atemporal como acogedora. Realmente, ¡no existe un sitio igual! Pero lo que, para mí, en verdad distingue a Irlanda no es solo lo verde y vibrante que es, sino también lo agradable que es su gente. Te sientes como si, de forma instantánea, fueras parte de una comunidad. Hay algo muy especial en encontrarse en un sitio donde te sientes seguro”.
En efecto, muchos irlandeses participan, al menos en cierto nivel, de la animada cultura popular al asistir a los numerosos eventos de música (de aficionados), de baile y de narración del país.
Muchos también se dedican a las artesanías, y crean productos de vidrio, cerámica, hierro, madera, lino, bordado y tejido.





















