En la batalla de la estética contra la función, parece que gana la apariencia visualmente agradable. Como sugiere la teoría del efecto estética-utilidad, los usuarios tienden a ver los productos atractivos como más utilizables.
La gente tiende a pensar que los artículos estéticamente atractivos funcionarán mejor, aunque en realidad sean más defectuosos o ineficaces. La apariencia bonita también hace que los cosnumidores sean más tolerantes con los pequeños errores de diseño.
#5 Humidificador en forma de la central de Chernobyl, a la venta en Etsy

#6 Se ve muy bien... Pero ¿por qué en la sala de estar? ¡¿Flotarán los muebles encima?!

De hecho, se ha descubierto que alrededor del 75% de los usuarios confiaría en un sitio web agradable a la vista. Esto, por supuesto, va más allá de las páginas digitales. Las aplicaciones, los cuadros de mando y los diseños físicos también tienen mejor percepción por parte de los usuarios si resultan atractivos.
Esto demuestra que la experiencia del usuario no puede ser sólo funcional. El diseño atractivo no debe ser sólo un añadido «bonito», sino que desempeña un papel importante en la forma en que los consumidores perciben los productos.
Sin embargo, aunque un diseño bonito puede hacer que la gente no se dé cuenta de los pequeños problemas de usabilidad, no puede ocultar los grandes. Supongamos que entras en un sitio web y te encuentras con imágenes grandes y visualmente atractivas en toda la página. Al principio, puede que le gusten las fotos. Sin embargo, cuando empiezas a navegar, te das cuenta de que el contenido informativo de la página es escaso y te resulta difícil buscar lo que te interesa. Frustrado, es posible que salgas de la página y no vuelvas nunca más.
#11 Encontré este Gaz-24 Volga con un interior muy cuestionable en venta aquí en Alemania

Por eso es importante que la función y la forma trabajen juntas. Cuando los productos no son fáciles de usar o se sacrifica la funcionalidad por la estética, los usuarios pueden perder la paciencia y las empresas pueden despedirse de los clientes que vuelven.
#13 Guitarra eléctrica hecha de piezas de bicicleta que alberga una botella de Jack Daniels

Otra razón por la que los diseñadores de productos no deben basarse únicamente en la estética es su naturaleza subjetiva. La belleza es personal según la cultura y la demografía de cada individuo. Por eso, las combinaciones de colores, los tipos de letra y los símbolos pueden valorarse de forma diferente según las experiencias y los antecedentes del usuario. A un coreano le puede parecer atractiva una interfaz de color rojo vivo, mientras que a alguien de EE.UU. le puede parecer demasiado estridente y distraer la atención.
Una vez que el diseñador ha pensado en su público, es importante perfeccionar continuamente el producto basándose en las opiniones de los usuarios, lo que garantiza el equilibrio entre forma y función. Otras estrategias que pueden ayudar a equilibrar forma y función son la colaboración con otras disciplinas (por ejemplo, ingenieros, comerciales) y el uso de la tecnología. Todo ello puede mejorar el producto manteniendo un aspecto elegante.
















