
"Tenía solo 8 años cuando tuve un accidente de tráfico. Estaba con mi amiga y su madre, sentada en el asiento de detrás del coche. No llevaba cinturón. De pronto, un coche apareció de la nada y vino hacia nosotras. Chocamos de forma violenta y el coche dio dos vueltas. Por desgracia, fui yo quien sufrió las peores heridas -cuando el coche daba vueltas, rompí la ventanilla cayendo sobre ella. Me golpeé con la cabeza en el suelo (perdiendo parte de mi pelo), y el coche quedó sobre mi con medio cuerpo dentro y la otra mitad fuera. Me llevaron al hospital en helicóptero. El médico me indujo un coma y me operó el hígado dañado. Sufrí traumas en el pecho y la cabeza. Estuve en coma durante 10 días, y al décimo el médico le dijo a mi madre que no había nada más que hacer y que no sobreviviría a aquella noche. El día siguiente me desperté con una temperatura de 42º por la medicina que me habían dado. El médico le dijo a mi madre que había sido un milagro.
Llevo 22 años de mi vida cargando con esta cicatriz y ha sido como un tatuaje que representa un capítulo nuevo."
