
26 Instagramers cuyas fotos están tan lejos de la realidad que fueron ridiculizados en internet (Nuevas fotos)
#4 Cuando una influencer sale en la tele y no se puede ocultar tras filtros

Las mentiras en las redes sociales son moneda corriente. La gran mayoría de personas prefiere mostrar su mejor cara —literalmente— y se valen de varios trucos para mantener una fachada de “perfección”.
Se estima que más del 80% de los usuarios de Instagram les hace retoques a sus fotografías antes de publicarlas y cerca del 90% usa filtros. Las exigencias propias y ajenas orillan a la obsesión por lograr una imágen estereotipada.
#5 Foto de un evento sin editar, VS foto que ella publicó de ese mismo finde

Cada vez son más los influencers y artistas que deciden dejar de utilizar filtros. Muchos de ellos comentaron en entrevistas y en sus mismas redes sociales que a pesar de utilizar filtros leves con mínimos retoques su autopercepción se vio crecientemente afectada, al punto de comenzar a desear operarse la nariz, las orejas o mejillas cuando nunca antes habían siquiera notado que destacaran de forma negativa. Otros van en contra de esta cultura de filtros y fotos editadas mostrándose tal como son.
#12 Foto con filtros vs foto sin filtro del diseñador del vestido

Es una realidad que las redes sociales tienen un alcance inmenso, y no todas las personas que acceden a nuestras cuentas son bienintencionadas o incluso positivas. Pero, aunque muchas personas buscan un espacio de crítica y juicio, no suelen ser la mayoría. El apoyo a todo tipo de cuerpo y a la diversidad de rasgos faciales, el gusto por rostros interesantes, y la importancia de cuidar y respetar nuestros cuerpos a través del alimento y el ejercicio, van deteriorando los clásicos estándares de belleza y haciendo huella en el mundo de las redes sociales.
#16 Tiene varios miles de seguidores y todas sus fotos son con la misma cara

Desgraciadamente, la dismorfia causada por las mismas sigue creciendo. Hace unos años, cuando surgieron los filtros en tiempo real de Snapchat, no se sabía lo que desencadenaría. Al principio fue llamada, incluso por revistas médicas, dismorfia de Snapchat o dismorfia de selfie. Este concepto habla de la dificultad creciente de aceptar nuestra imagen real al estar a un click de una imagen "perfecta", incluso llevado a la autocrítica "¿Por qué no puedo ser así? ¿Qué tengo que hacer para verme así?".
Los trastornos psicológicos como la dismorfia son difíciles de prevenir y aún más de tratar. Los expertos recomiendan principalmente reducir la exposición a redes sociales y, en los casos de adolescentes y niños, un control sobre qué tipos de contenido y en durante cuánto tiempo lo consumen, ya que estos dos grupos son los más afectados sobre su imagen personal y los más vulnerables.















