10 Personas comparten las cosas inexplicables más aterradoras que les sucedieron

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El escritor y director Doug cree que el amor por el horror y las historias de terror se relaciona con nuestro deseo de conocer más sobre el mundo que nos rodea, aquello que se esconde de lo que podemos captar con nuestros sentidos. “Mucha de la ficción especulativa y de terror lidia con la muerte y con lo que sucede después de que morimos, por lo que no puedo evitar creer que el interés por ese tipo de historias es, en gran parte, una expresión del anhelo por las experiencias y las existencias más allá de nuestra percepción”, le contó a Bored Panda.
Doug tuvo la amabilidad de hablar sobre lo que separa a las historias de terror meramente aceptables y aquellas realmente buenas: las que se quedan en nuestras mentes durante años (y que, a veces, nos mantienen despiertos durante la noche, con miedo de levantarnos de la cama).
Las grandes historias de terror deben mantener un equilibrio fino: una sensación de algo verdaderamente inexplicable y a la vez un mundo y una narrativa con las suficientes respuestas como para montar la historia. La explicación excesiva mata el horror, y esa es la razón por la que el tiburón es más aterrador cuando sólo puedes ver una aleta, el alienígena asusta más cuando observa desde las sombras, y el asesino es más monstruoso cuando está enmascarado”, le dijo Doug a Bored Panda, al hablar sobre que el horror necesita ser sutil. El monstruo que conocemos, aquél que podemos ver, es el monstruo sobre el que podemos pensar racionalmente. Y eso es mucho menos aterrador que lo desconocido, lo que acecha y se mueve en la oscuridad.
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Me interesaba saber la opinión de Doug sobre cómo aprender a distinguir entre las historias de terror en línea que son verdad y aquellas que fueron exageradas (o, incluso, inventadas) solo con fines de entretenimiento. Sin embargo, Doug no cree que esta sea la forma correcta de observar las cosas. En cambio, lo mejor es disfrutar las historias a pleno, sin importar si son reales o una ficción. Una gran historia será genial independientemente de si se basa en hechos reales o si surgió de la imaginación de alguien.
“Mi experiencia profesional se limita a la ficción, pero diré esto: he visto suficientes maravillas y magia real en el mundo que me han hecho repensar si lo sobrenatural existe, y creo que eso es saludable. Quizás sea menos importante creer en cualquier historia que mantenerse receptivo a las experiencias, abriendo tanto la cabeza como el corazón para creer”.
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No sorprende que las historias de terror, los eventos misteriosos y los cuentos sobre la oscuridad de la condición humana nos fascinen, tanto si son reales como ficción. Según Lee Chambers, psicólogo y consultor de bienestar del Reino Unido, puede que exista una explicación evolutiva para esto.
“Al considerar por qué el lado más oscuro de la humanidad en el entretenimiento es tan interesante, tenemos que observar el camino evolutivo de los humanos. Durante la mayor parte de nuestra existencia, fuimos presas y siempre tuvimos que ser muy conscientes de las amenazas a nuestra seguridad, lo que creó un sesgo de negatividad que nos atrae”, le dijo el experto en salud mental a Bored Panda, al entrar en detalle sobre por qué nos interesan tanto las historias de terror reales, al igual que la ficción sobre crímenes verdaderos.
En el mundo seguro y a menudo sanitizado de hoy en día, raramente nos sentimos amenazados, por lo que la oportunidad de consumir entretenimiento siniestro, aterrador y espantoso es una de las pocas formas en las que podemos visitar esa parte de la humanidad, sin dejar de estar seguros y cómodos. Hay algo de novedoso en ello, elimina el aburrimiento con rapidez y nos ayuda a descubrir nuestros límites emocionales, además de comprender las mentes de aquellos que van más allá de las normas sociales y de, potencialmente, aprender cómo podemos evitar ser sus víctimas. Estas historias también ofrecen un cierre, ya que la mayoría termina con el misterio resuelto y con el criminal llevado a la justicia”, le contó el psicólogo a Bored Panda.
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El psicólogo Lee explicó que ver cosas malvadas en una pantalla y el hecho de que les ocurran a alguien más, y no a nosotros, incluso puede llegar a ser un tanto “reconfortante”.
“Intentar resolver el misterio y poner a prueba nuestro terror de una forma controlada puede llevarnos a una montaña rusa emocional. El permiso para explorar la maldad es algo poderoso, que raramente obtenemos de otra forma. En sí mismo, es algo sano y normal, en moderación”, señaló, al hablar de que las personas pueden usar estas historias para explorar los límites de su miedo.
Sin embargo, como la mayoría de las cosas en la vida, mucho de esto no puede ser bueno. “El desafío con el que nos encontramos es que consumir mucho de esto puede desensibilizarnos, y hacer que nos volvamos menos empáticos con el sufrimiento de los otros, más temerosos de nuestro propio entorno y, potencialmente, más propensos a ser agresivos. También, puede hacer que nos veamos afectados por experiencias negativas pasadas, lo que hace que manejar nuestro balance emocional sea más difícil y que se incrementen nuestros niveles de estrés. Así que moderar el consumo es algo que deberíamos tener en cuenta, incluso si nos volvemos adictos a la última serie de televisión que nos atrapó”.
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El psicólogo Lee le contó a Bored Panda que la televisión moderna tiene “una amplia gama de ganchos psicológicos” incorporados para que nos mantengamos pegados a la pantalla. Las cosas como los momentos tensos al final de un episodio o la función de reproducción automática, para movernos fácilmente de un episodio a otro, crean las condiciones que hacen que queramos consumir más contenido. O, mejor dicho: que sea más fácil hacerlo.
“Ver lo último en programas de televisión no es algo malo: el entretenimiento puede ser una gran forma de relajarnos, motiva conversaciones importantes y nos ayuda a explorarnos por medio de otros. Vale la pena recordar que ver algo de televisión, como un extra en nuestras vidas modernas, es algo positivo. Pero, tan pronto como comienza a invadir el sueño, además impactar en lo que comemos y en la frecuencia con la que movemos nuestro cuerpo, comienza a alejarse de las cosas fundamentales para mantenernos en un estado óptimo como seres humanos”, dijo Lee, al comentar que debemos ser conscientes de cuánto tiempo pasamos delante de una pantalla, sin importar lo atrapante que pueda ser una historia.
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“Si notas que comienzas a dormirte más tarde, a evitar socializar, comer y mantenerte en forma para hacerle compañía a tu televisión o sientes que te controla, entonces es hora de dar un paso atrás y construir una rutina en la que puedas controlar esto, sin dejar de disfrutar de tus series de televisión favoritas, en moderación. Incluso, puede ser muy divertido tomarse las cosas con más calma, ¡ya que juntamos emoción y anticipación para el próximo episodio!”. Por supuesto, este consejo puede aplicarse para el gusto por cualquier tipo de entretenimiento y actividades, y no solo para la televisión. Independientemente de cuánto amen las historias y el entretenimiento de terror, no olviden vivir sus vidas al máximo, Pandas.
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