Las redes sociales eliminan miles de millones de cuentas falsas pero resulta ser que, a veces, ni siquiera las cuentas que pertenecen a personas reales son totalmente auténticas. Nuestra búsqueda eterna de la perfección física ha logrado que nuestros perfiles en estas plataformas se vean mucho más radiantes y delicados de lo que alguna vez hemos sido en la realidad. Esta obsesión ha llegado a tal punto que se ha convertido en la norma y, la mayor parte del tiempo, ni siquiera somos capaces de distinguir debajo de cuántos filtros se esconden las personas que vemos en nuestro feed.
Como ha señalado Rebecca Jennings en Vox, las cosas se complican cuando la premisa no viene de un malvado redactor anónimo que trabaja en una revista de moda sino de personas normales que comienzan a rellenarse los labios y retocar pequeños defectos. Existen aplicaciones que son fáciles de usar y permiten que prácticamente cualquier persona pueda participar en este tipo de manipulación, dándole a todo el mundo la capacidad de crear una versión digital perfecta de sí mismo. Para demostrar que no siempre debemos creer todo lo que vemos en las redes, la tiktoker RIKKI ha estado realizando una serie de videos llamada “Instagram vs. Realidad” (que se llama igual que nuestra serie de artículos) donde muestra el antes y después de editar sus fotos. La honestidad de su contenido la ha llevado a recibir millones de visitas y el revuelo que se ha armado en torno a este fue tal que muchos usuarios han querido hacer lo mismo, logrando que se convierta en una especie de nueva tendencia en Internet. La tiktoker RIKKI compartió el antes y después de sus fotos editadas para recordarle a la gente lo engañosas que pueden a llegar a ser las redes, y muchas otras mujeres decidieron seguir su ejemplo