




En 2015, una mujer australiana ganó 825 dólares en la Copa de Melbourne tras apostar por un caballo. La mujer, eufórica, publicó una selfie en Facebook donde aparecía con el boleto ganador, pero cuando fue a cobrar su premio tan solo 15 minutos después, el dinero había desaparecido. Al parecer, uno de sus amigos de Facebook descargó la foto y usó el código de barras en una máquina expendedora para robarle el premio.


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