Gintarė Bertauskienė es de Kaunas, Lituania, y llevaba casi toda la vida soñando con tener un perro Komondor. De pequeña, Gintare recibió una postal en la que aparecía uno de estos perros y siempre la conservó. Sin embargo, llegó el momento en el que pudo cumplir su sueño, y ahora es la orgullosa dueña de Hanga, uno de los 2 perros komondor que hay en el país.
La gente nota principalmente el inusual pelaje de Hanga. Hay pocas razas de perros que tengan rastas naturales, y el Komondor es una de ellas. Su pelaje, largo y espeso, requiere muchos cuidados, pero Hanga tiene la suerte de que Gintare sea peluquera de mascotas.
Hanga se convirtió en la sensación de internet cuando LADbible compartió un vídeo del perro nadando en un lago. Tiene más de 19 millones de visionados y Gintare hasta sacó algún beneficio monetario de ello, que usó para pagar la operación de Hanga.
Hanga también recibe mucha atención en la calle. Los viandantes le preguntan a Gintare si pueden hacer una foto de su perro. "A veces vamos a la ciudad por la tarde, solo para evitar tanta atención,"
dijo la mujer a
Kas Vyksta. "Hanga es muy protectora y no se fía de los desconocidos. Si hay demasiados, se pone tensa."
Los komondor fueron criados para guardar el ganado, así que esto es totalmente comprensible. Su temperamento es como el de la mayoría de perros pastores: calmado y compuesto cuando las cosas son normales, pero si sienten que hay peligro, defenderán al rebaño intrépidamente. Los komondor toman sus propias decisiones y actuan de forma independiente.
Si estás pensando en adquirir un Komondor, deberías saber que con su tamaño, fuerza, velocidad y temperamento, si no se entrenan para ser obedientes, puede resultar en situaciones peligrosas. Usualmente, los komondor son buenos aprendiendo cosas, sobre todo si empiezan temprano (lo ideal es cuando tienen entre 4 y 8 meses).
Cuando nacen los cachorros Komondor, no tienen rastas, sino un pelaje corto y blanco que gradualmente se convierte en esponjosos rizos según crece el perro.
Cuando alcanzan 1 año de edad, los rizos comienzan a enredarse en parches, y entonces se necesita la intervención humana para separarlos en rastas individuales. Cuando el Komondor cumple 5 años, el pelaje ha alcanzado todo su potencial.