Es sabido que algunas aves arrojan a sus crías fuera del nido para que perfeccionen sus habilidades de vuelo y adquieran fuerza, para ayudarlas a valerse por sí mismas en este mundo tan grande y cruel.
La misma táctica de supervivencia, al parecer, también es utilizada por nuestros conciudadanos. Sin embargo, teniendo en cuenta que la madre naturaleza no tiene una economía fluctuante ni deudas estudiantiles desorbitadas, es lógico que no todo el mundo apruebe que los padres echen a sus hijos de casa en cuanto cumplen 18 años.