La crianza ya es bastante difícil por sí misma. Y, si además hay que compaginarla con el trabajo, la carga puede volverse abrumadora y acabar en agotamiento extremo.
No debería darnos vergüenza poder reconocer que nos sentimos sobrepasados y necesitamos ayuda. Tener una red de apoyo sólida —familia, amistades, compañeros de trabajo y vecinos— puede ser decisivo para prosperar y no solo sobrevivir.
La psicóloga Nekeshia Hammond, experta en prevención del Síndrome de desgaste profesional, le comentó a NPR que el agotamiento parental no se presenta de la misma manera en todas las personas. “En algunos casos, el agotamiento se manifiesta como nerviosismo, irritabilidad o distanciamiento de la pareja o de los hijos”, señala. También explica que otros pueden experimentar trastornos del sueño, cefaleas recurrentes o cambios en el apetito.
El estrés crónico es perjudicial tanto para el cuerpo como para la mente, ya que puede generar depresión, ansiedad y aumentar la presión arterial.
La psicóloga Hammond señala que, en momentos en los que la crianza se vuelve abrumadora, una estrategia útil puede ser bajar el ritmo, programar un temporizador por un minuto, respirar profundamente e intentar calmar el cuerpo y la mente. De este modo, se genera el espacio necesario para un reajuste mental.
Por su parte, Eve Rodsky, especialista en la división del trabajo por género, explicó a NPR que, cuando alguien se siente desbordado, es conveniente ceder parte del control. Recomienda hablar con la pareja para repartir de manera más equitativa las tareas de crianza y del hogar, y mantener una comunicación fluida.
Por su parte, el ex Cirujano General de Estados Unidos, Vivek Murthy, enfatiza que las madres y los padres solteros deben dejar de lado el miedo a pedir ayuda cuando la necesitan. También recomienda estar dispuestos a aceptarla cuando otras personas la ofrecen.
Además, Murthy aconseja a las madres y los padres priorizar su bienestar, ya que esto tiene un impacto significativo en la relación entre padres e hijos. “La salud mental de los padres y la de los hijos están profundamente interconectadas”, señala.
En situaciones severas de agotamiento parental, es importante acudir a un médico o a un profesional de la salud mental.
Un estudio reciente muestra que la alarmante cifra del 65% de los padres y madres trabajadores encuestados ha reportado agotamiento extremo. Esto tiene “importantes consecuencias para las familias”.
Según el estudio, algunos trastornos de salud mental en los padres y en sus hijos se asociaron con el agotamiento parental. Además, se encontró que el agotamiento parental está vinculado a un mayor riesgo de maltrato infantil.
De acuerdo con el estudio, el agotamiento parental mostró una correlación con trastornos de salud mental como la ansiedad, la depresión y el TDAH, entre otros.
“El agotamiento parental surge del estrés prolongado y de las exigencias constantes de la crianza, y da lugar a un estado de cansancio físico, emocional y mental. Puede provocar en los padres sentimientos de desesperanza, impotencia y falta de motivación para interactuar con sus hijos y cumplir con las tareas propias de la crianza”, señala el estudio.



















