No todas las acciones dañinas merecen pasar tiempo en la cárcel. Ni siquiera una buena azotaina. A veces, una mala acción es tan trivial que hasta se podría olvidar. Sin embargo, los humanos somos criaturas mezquinas y vengativas, y a veces improvisamos. Se nos ocurren detallados planes de venganza, y cuando la llevamos acabo incluso lo publicamos en internet.
Aquí hemos reunido algunas
historias de pequeñas venganzas, y deberían demostrar que todo el mundo debería pensárselo 2 veces antes de portarse como gilip*llas con los demás.