Aunque no es para todo el mundo, conducir puede ser una pasada, con tus canciones favoritas en el equipo de música, la sensación de velocidad y libertad. Luego, ese temido cambio de marchas, cuando algo empieza a quejarse o a crujir. Como un paciente infeliz, un coche encuentra la forma de comunicar que necesita una reparación. Y es posible que la mayoría de los propietarios ya estén sintiendo ese temor ya conocido de abrir el capó y ver lo mal que está.
El grupo online "
just rolled into the shop" (Acaba de entrar al taller) documenta las locuras con las que a veces tienen que lidiar los mecánicos. El mantenimiento preventivo no suele estar en el vocabulario de la mayoría de los propietarios de coches, así que los vehículos con los que se encuentran pueden ir desde "¿Cómo puede siquiera seguir circulando?" hasta "Necesitamos un cura, no un mecánico". Así que vota tus favoritos y no dejes de comentar tus propias historias a continuación.