Hay un dicho que dice que si dejas que un mono escriba cosas al azar, al final escribirá el Hamlet de Shakespeare. Si trasladamos la analogía a la fotografía, sería algo así: si ves toneladas de cosas al azar, al final verás algo que puede parecer intencionado, sublime e incluso brillante. Mientras que la mayoría de los fotógrafos confían en una planificación perfecta de sus tomas, otros, como Edas Wong, simplemente confían en su suerte e instinto. Simplemente recorre las calles y trata de encontrar algo que le llame la atención. Aunque sus fotos podrían llamarse "accidentales", no son menos brillantes. Me sorprende cómo una perspectiva afortunada puede crear una metáfora, una yuxtaposición, y puede fluir como poesía visual. Esto demuestra que algunas cosas es mejor dejarlas en manos de la fortuna.