El ser humano es capaz de desarrollar una conexión estrecha con la naturaleza que lo rodea y los animales con los que se relaciona, un vínculo mágico de entendimiento mutuo y comprensión que enriquece a ambas partes. El respeto por los animales debería ser un valor universal pero lamentablemente no lo es; aun así, existen muchas personas que sienten un profundo cariño y una gran admiración por estos seres.
Esta apreciación hacia el mundo animal se puede convertir en arte ante la necesidad de capturar para siempre la belleza de un espíritu libre, de retratar las cualidades de una personalidad que no obedece a las mismas reglas que nosotros. Es infinito lo que uno puede llegar a encontrarse en la vida salvaje que merece ser retratado en su máximo esplendor.
Esto es lo que hace este multipremiado fotógrafo brasileño, que trasladó su amor por los caballos a un proceso creativo para inmortalizarnos y convertirlo en una profesión.
Este artista de 33 años se llama Antonio José Oliveira Mendes Neto y es conocido profesionalmente como Tony Mendes. Es oriundo de Itanhém, Bahía, Brasil y fue criado en la granja de su abuelo. Actualmente, reside en Maceió, Alagoas.