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Hay muchas razones por las que una persona puede acabar con un mal tatuaje. Puede que les falte buen gusto, que se hayan equivocado de estudio o que hayan querido hacer las líneas torcidas a propósito. Quién sabe. En cualquier caso, ahora se han quedado con el diseño para siempre y, si van a la playa a darse un baño, puede que otras personas se fijen en ello, saquen una foto y la compartan en Internet. Basta con echar un vistazo a la cuenta de Instagram 'Body Art Museum.' Es un testimonio del impacto duradero de nuestras elecciones.

























