Durante miles de años, los nativos del Himalaya y los visitantes han estado convencidos de que el Himalaya es el hogar de una misteriosa criatura bípeda y simiesca llamada Yeti. Las historias sobre el Yeti se remontan a la cultura Lepcha de los actuales Bután y Nepal, y han perdurado hasta los tiempos modernos. Pero, como la mayoría de los críptidos, nunca ha habido pruebas concretas de la existencia del Yeti, como un espécimen vivo o incluso un cadáver. Lo mejor que han podido ofrecer los entusiastas del Yeti son pruebas poco sólidas como huellas o muestras de dudosa procedencia.
En 2016, el equipo de un documental reunió algunas de estas muestras de "Yeti" y pidió a un equipo de biólogos de la Universidad de Buffalo que las examinara. El equipo examinó una colección de pelo, hueso, piel y excrementos supuestamente pertenecientes a un Yeti. El análisis de ADN reveló que las muestras procedían en su mayoría de osos pardos del Himalaya o de osos negros.
Al igual que el Monstruo del Lago Ness, lo más probable es que la gente haya confundido el avistamiento de un animal relativamente común con algo fantástico. El hecho de que tantas culturas de todo el mundo hayan informado de que han visto críptidos como el Yeti significa una cosa: los breves encuentros con los depredadores de la cumbre pueden confundir a casi todo el mundo.