Pero si necesitas una introducción, piensa en el que te regaló tu abuela, cubierto de renos y copos de nieve y con cascabeles que tintinean cuando te mueves. Ese que juraste que nunca te pondrías, pero que acabas luciendo en la fiesta de la oficina porque "es la tradición".
No te culpo. Esas cosas pueden ser muy monas. Puede que sean horteras y exageradas, pero de eso se trata. Son una forma de disfrutar de la alegría de las fiestas y de soltarse la melena. Relajarse. Divertirse. Porque, al fin y al cabo, de eso se trata en estas fiestas, ¿no?