El dibujo es una de las primeras formas en las que los niños comienzan a expresarse. Algunos pueden incluso empezar a dibujar antes de empezar a hablar. Los expertos estiman que los niños comienzan a garabatear entre los 12 y 18 meses. Como aún no tienen completamente desarrolladas sus habilidades motoras, suelen mover todo el brazo para dibujar, por lo que necesitan hojas de papel, crayones, marcadores y bolígrafos de un tamaño considerable.
Los primeros dibujos de la niñez no tienen mucho sentido. A los dos o tres años, los niños pueden dibujar círculos, líneas, zig zags, etc. Los colores también se vuelven importantes; los pequeños se sienten muy orgullosos de decidir qué color usar. Teniendo en cuenta esto, puede que intenten dibujar algo familiar o cosas que les recuerden algo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, como se puede ver en esta lista, rara vez lo logran.
A medida que van creciendo, los niños comienzan a dibujar figuras, y más que nada seres humanos. Un círculo con dos palitos suele representar a una persona, y los pequeños de tres a cuatro años comienzan a plasmarlo en sus dibujos. A esta edad, también intentan nombrar lo que dibujan, a menudo incluyendo letras en sus obras, aunque todavía no sepan leer ni escribir.
A los cuatro o cinco años, empiezan a contar historias con sus dibujos. Cuando dibujan a sus familias, hacen más grande a las personas más importantes para ellos, por ejemplo, a la madre. En algunos puede surgir un nuevo estilo, que los expertos denominan “estilo radiografía”. Un ejemplo sería una casa cuyo interior podemos ver desde el exterior.
Dibujar ayuda a los niños a refinar sus habilidades motoras y desarrollar habilidades cognitivas. Pero esa no es la razón por la cual les gusta tanto. Ellos prefieren dibujar antes que, por ejemplo, aprender o realizar algún otro tipo de actividad mental o física agotadora. Quizás sea porque los hace felices (¡obvio!) y les ayuda a regular sus emociones.
Un estudio realizado en 2021 demostró que dibujar distrae a los niños cuando están tristes. No importa lo que dibujen, ya sean escenas imaginarias o reales, lo único que importa es el acto de dibujar en sí mismo.
Cuando los niños dibujan a una persona con piernas de más no significa que no sepan cómo es un humano. Los investigadores han descubierto que los niños a veces añaden cosas absurdas porque les parece divertido. Aunque a veces los dibujos no sean precisos, reflejan lo que saben sobre el mundo.
Por ejemplo, en 2024, unos investigadores descubrieron que, aunque un niño dibuje un tigre que no se ve como un tigre, sigue pareciendo una especie de animal. Eso indica que el niño entiende lo que está dibujando, pero simplemente no tiene la habilidad artística para hacer una representación fiel.
Al mismo tiempo, los niños no dibujan lo que no conocen o lo que aún no han visto ni experimentado. La Dra. Melodie de Jager, especialista en desarrollo infantil, explica que si un niño no sabe lo que es un molino de viento, no lo dibujará. Curiosamente, esto también aplica a la hora de hacer un autorretrato.
“Si no son conscientes de que están sobre tierra firme, no dibujan una línea de base debajo de sus autorretratos”, escribe De Jager. “Si no son conscientes de sus orejas, no las dibujan. Si no dibujan automáticamente un cuello, es una señal clara de que aún no están preparados para leer o escribir”.
No solo el dibujo, sino la terapia artística en general ayuda a los niños a desarrollar su inteligencia emocional. A veces, les cuesta expresar con palabras sus emociones intensas. A través de los dibujos, ellos pueden expresar lo que sienten, lo que les ayuda a aprender a lidiar con los arranques emocionales y las emociones no deseadas.
Los expertos en salud mental suelen utilizar la herramienta de la “rueda de emociones” con los niños que no son capaces de identificar claramente lo que sienten. Primero, se les muestran imágenes de las emociones con diferentes formas y colores. Luego, los niños eligen determinados colores para dibujar. Así, conectan con lo que sienten, lo que les facilita a ellos y a los padres comprender qué es lo que les está sucediendo.
Una vez identificada la emoción, los niños realizan una determinada actividad artística. Si están estresados, moldear algo con arcilla puede ayudarlos a liberar esa tensión. Si están ansiosos, a menudo se recomienda colorear mandalas. Para deshacerse de la ira o de la frustración, hay que animarlos a dibujar o pintar con pinceladas grandes y enérgicas. Otros métodos menos tradicionales, como lanzar globos llenos de pintura sobre un lienzo enorme, también les puede interesar a los pequeños con ira reprimida.
¿Cuál de estos dibujos los han hecho reír más, Pandas? ¡Compartan sus favoritos en la sección de comentarios! También pueden mostrar obras de arte similares de los pequeños Da Vinci y Van Gogh de su familia. Y no se pierdan esta historia sobre niños ingeniosos que hicieron reír a su familia con su sentido del humor.





















