Existe una clara diferencia entre los anuncios baratos y poco creativos y aquellos que, directamente, pueden resultar dañinos para la imagen de tu marca. Un ejemplo de esto es un anuncio del año 2015 de la cadena de tiendas de lujo estadounidense, Bloomingdale's. En el anuncio se podía leer el siguiente mensaje: “Adultera el ponche de tu mejor amigo/a cuando ellos/ellas no estén mirando”.
Este tipo de situaciones plantean la pregunta de cómo alguien pensó que eso estaba bien. El departamento de relaciones públicas emitió una disculpa y, demostrando madurez, no lo atribuyó al trabajo inescrupuloso de una sola persona. Sin embargo, los altos mandos de Bloomingdale's también aprobaron el anuncio, lo que deja muchos interrogantes sobre los valores de la empresa.
Algunas empresas confían tanto en sus productos que, para “demostrarlo”, están dispuestas a ponerse ellas mismas en la “línea de fuego”. Un ejemplo son los fabricantes de vidrios a prueba de balas, que se colocan detrás de su producto cuando alguien lo pone a prueba con un arma. Claramente, aquí el margen de error es mínimo. Otro caso es el de Todd Davis, CEO de LifeLock, una empresa que ofrecía servicios de protección para datos. En 2006, este hombre se atrevió a publicar un anuncio con su número de seguro social real.
La idea era sencilla: según Todd Davis, los servicios de LifeLock eran tan efectivos que, aunque pusiera su número de seguro social en enormes vallas publicitarias, los estafadores no podrían hacer nada. Quizá no sea una sorpresa saber que su identidad fue robada más de 13 veces y, para colmo, tuvo que pagar varias multas por publicidad engañosa. Si tu anuncio es tan malo que la Comisión Federal de Comercio tiene que intervenir, definitivamente cometiste un error.
#12 ¡Ups! Un cine en Shanghái utilizó el póster equivocado (uno hecho por fans) para promocionar la película de Thor

#16 Pasé por delante de un valla publicitaria con la pantalla azul de un error crítico en el sistema, justo afuera de un gran estadio deportivo

#18 Este auto fue agregado con Photoshop al cartel del stand de Mazda en el Salón Internacional del Automóvil de Portland



















