
Los lagartos del género Draco son comúnmente conocidos como "dragones voladores". Viven en los árboles en los bosques tropicales del sudeste de Asia, especialmente en Malasia y Filipinas, y en la actualidad hay 41 especies distintas reconocidas.

La mejor forma de distinguir a machos y hembras es el llamado "saco gular". Es extensible y lo utilizan para comunicarse y para cortejar sobre todo.

Para planear, los dragones voladores extienden patagios que están conectados a sus costillas y les permiten "volar". Los patagios son un tipo de piel que se extiende desde las costillas hasta las extremidades, y pueden representar hasta el 80% del área de superficie del cuerpo del lagarto.

Los lagartos Draco son muy territoriales, y el área de distribución consiste en uno o unos pocos árboles. Los árboles están protegidos activamente por machos. Las hembras se mueven libremente por los territorios.

Aunque no hay números oficiales ni estimados sobre la población de dragones voladores, por fortuna se puede decir que ninguna de las especies está amenazada o en peligro de extinción, aunque últimamente sus hábitats están disminuyendo o siendo destruidos, y esto los pone en una posición vulnerable.

Estos animales tienen una forma muy peculiar de conseguir sus alimentos. A diferencia de cualquier otro animal que iría en busca de su víctima, este espera que el alimento llegue a él. Se sienta pacientemente a esperar que llegue una fila de hormigas o termitas que puedan saciar su necesidad de comer. Cuando este momento llega y cualquiera de estos insectos está cerca, este reptil lo captura y luego lo mastica con facilidad.

Los dragones voladores son de hábitos diurnos, aunque evitan moverse en las horas más calurosas del día. Prefieren pasar su tiempo a solas, ya que son muy territoriales.

A pesar de ser lagartos, los dragones voladores tienen una estructura ósea muy ligera que les ayuda a volar. También tienen una cola extremadamente larga que les ayuda a maniobrar en el aire.

Miden de 20 a 26 centímetros de largo y gracias a unas membranas pueden planear de árbol a árbol, en la mayoría de los casos por pocos metros de distancia pero se han registrado planeos de hasta unos 60 metros de distancia perdiendo solo 10 metros de altitud.

El color de los patagios (las membranas que usan para volar) está muy relacionado con el color de las hojas caducas de su hábitat, probablemente como camuflaje contra las aves depredadoras.

Los reptiles de este género suelen alimentarse de insectos, principalmente de hormigas y termitas arbóreas. Sus costumbres son arbóreas, bajando a tierra únicamente para aparearse.

La única época en la que estos animales bajan de los árboles es cuando llega el momento de reproducirse. El dragón volador macho utiliza su saco gular para llamar la atención de la hembra e iniciar así el proceso de cortejo. Una vez que se han apareado, la hembra baja de los árboles y con su hocico hace un pequeño agujero en el suelo donde deposita alrededor de 4 a 5 huevos. Posteriormente los cubre con tierra y hojarasca. Transcurridas las 24 horas esta abandona la vigilancia del nido y regresa a las alturas. La incubación de los huevos toma aproximadamente 32 días.

Entre los depredadores más comunes para el dragón volador se encuentran: las águilas, búhos, gatos y perros domésticos, serpientes, etc... No obstante, cuando se sienten amenazados sacan ventaja de su pigmentación para poder camuflarse entre los grandes árboles, evitando ser detectados por algunos de sus depredadores, y librarse así de ellos.

Estos reptiles NO están domesticados y no serían buenas mascotas. Además, en la mayoría de lugares está prohibido tenerlos como tal. Incluso hay muy pocos zoológicos que tengan dragones voladores.

Como todos los reptiles, los dragones voladores mudan de piel mientras crecen y durante el resto de su vida. Al contrario que las serpientes que mudan toda la piel de una vez, estos lagartos suelen hacerlo por partes.

El dragón volador se considera un planeador pasivo o paracaidista. Sin embargo, estudios previos también han demostrado que puede considerarse un animal planeador. Esto significa que no tiene que lidiar con los imperativos aerodinámicos y metabólicos necesarios para un vuelo activo.

Ya que deben vivir en los árboles, estos lagartos habitan principalmente en zonas forestales. Las selvas tropicales son su ecosistema más común, pero también se los ha visto en plantaciones de caucho. Viven a nivel del mar, y algunas especies también habitan regiones montañosas.

Aunque varía según la especie, los dragones voladores suelen vivir entre 8 y 10 años en la naturaleza, y tardan 2 años en llegar al tamaño y peso de adulto.

Los humanos no comen dragones voladores. De hecho, muchos filipinos creen que esta especie es venenosa, sin embargo, esto es falso. Por lo tanto, el único beneficio es el valor estético de ver una especie de lagarto tan colorida mientras vuela.

A partir de los datos del registro fósil, se sabe que en la Prehistoria hubo otros "dragones voladores" que desarrollaron este mecanismo para planear, como los kuehneosáuridos, los weigeltisáuridos o el coelurosauravus.