Recordemos nuestra infancia por un segundo. Tiempos felices de alegría y, a veces, de fastidio: nuestros padres pidiéndonos que laváramos los platos, que nos alejáramos de la pantalla del televisor para no estropearnos los ojos, vistiéndonos con 50 capas para no congelarnos en el clima otoñal. Pero el denominador común: los abrazos, el calor, los cuidados, el amor. Y sin embargo, algunos niños no tienen esos recuerdos.
Sin embargo, todo eso puede cambiar con una palabra: adopción. La siempre presente posibilidad de estabilidad y la oportunidad de experimentar una vida familiar amorosa y feliz. Es un momento de felicidad pura, un momento para recordar, un momento de celebración. De ahí que la organización sin fines de lucro Together We Rise los haya capturado en fotografías durante los últimos dos años.
También consideraremos el panorama general, nos adentraremos en los matices de la adopción y la acogida, estudiaremos las formas en que podemos contribuir a ayudar a los jóvenes de acogida cuando no podamos adoptar, y veremos a dónde podría llevarnos el futuro. ¡Vamos a entrar en materia!