Entre 1880 y 1997, Canadá obligó a los niños indígenas a asistir a escuelas residenciales para asimilarlos a la sociedad canadiense. Se calcula que entre 6.000 y 25.000 murieron o desaparecieron. Hasta ahora se han encontrado casi 2.000 niños en fosas comunes sin identificar en Canadá.