"No me veo a mí misma antes de la cicatriz -la tengo desde que puedo recordar. Tenía 4 meses cuando me tuvieron que operar para retirar uno de mis riñones extra. Sí, nací con uno de más que me estaba haciendo estar muy enferma. Mi madre dice que la cicatriz era muy pequeña después de la operación, probablemente porque toda yo era muy pequeña. A medida que fui creciendo, la cicatriz creció conmigo, al igual que mi incomodidad y vergüenza. Es un proceso muy personal, pero soy afortunada por haber tenido apoyo de gente especial. Me ha llevado 34 años aceptarla -todavía no he llegado al punto en que puedo llevar un sari con seguridad, o un bikini de dos piezas sin que me importe, pero, con suerte, un día, ¡llegaré ahí pronto!"