


Con esta cortina, parezco Superman con su capa, ¡y me encanta! Ahora en serio, las prendas resaltan mejor y ves inmediatamente si te quedan bien o no.


El probador es bastante bueno. No es genial, pero definitivamente no está nada mal. Hay mucha luz, mucho espacio para poner tus cosas, y el reflejo del espejo es bastante bueno. Vendré aquí cuando haya rebajas.


¡Podría vivir en este probador! La iluminación es agradable, el espejo el bueno, parezco bonita y joven. No me he visto con tan buen aspecto en mucho tiempo.


Me encanta mi reflejo en este espejo. Me gusta la luz, que no me molesta en los ojos y que brilla suavemente sobre mis hombros... Creo que voy a comprarme este vestido azul de su nueva colección.


Estoy segura de que los probadores no deberían ser ta oscuros, porque de repente TODA la ropa oscura se confunde con el fondo. Como en esta foto.


La luz verdosa de esta cabina crea una atmósfera psicodélica, y el espejo incrementa las proporciones de mi silueta. No quiero quedarme aquí más de 5 minutos.


Muy. Poco. Espacio. Casi parece un ataúd. Te da claustrofobia, es mejor probarse la ropa en medio de la tienda. La cara palidísima en el espejo solo intensifica esa sensación. Pero sin embargo, debo confesar que mi figura tiene buen aspecto.


Parece que haya entrado en una sala de espejos y que en algún momento vaya a aparecer por la izquierda un asesino en serie... ¿Estaría escondido en este abrigo que me llamó la atención? De todas formas, seguro que no da tanto miedo como mi cara iluminada desde arriba, que crea unos contrastes muy convincentes.


No hay mucho espacio, pero me siento cómoda y no temo a nadie. La iluminación es ligera y no me irrita los ojos. Los espejos no transforman mucho mi figura.


Umm, esta iluminación me hace parecer de color rosa. Casi como el cerdito Babe. Al menos sin estar asado.


Dios mío, ¿tan grande soy? El reflejo de este probador no me complace en absoluto. Además, la puerta no cierra.