Las habilidades de algunos artistas forenses, profesionales que se dedican a reconstruir los rostros de los fallecidos, son realmente impresionantes. Esta vez queremos hablar de uno en particular que, al contrario que la mayoría, no se ayuda de un ordenador, sino que usa las manos.
Oscar Nilsson es un arqueólogo sueco y escultor especializado en la reconstrucción de rostros humanos. Pasa cerca de 200 horas en cada reconstrucción y usa cráneos impresos en 3D de sus "musas" para preservar los esqueletos encontrados en las excavaciones, pero el resto de rasgos faciales son esculpidos a mano.
En 1996 abrió una compañía llamada O.D. Nilssons, que colabora con museos de todo el mundo, ayudándoles a restaurar los rostros de las personas cuyas tumbas fueron encontradas en excavaciones arqueológicas. "El rostro humano es algo que nunca deja de fascinarme: las variaciones de la estructura subyacente y de los detalles, no se acaban nunca. Y todos los rostros que he reconstruido son únicos. Son todos individuales," dice el artista en su web.