En 1999, 2 psicólogos de la universidad de Cornell quisieron comprobar si las personas que carecían de conocimientos o habilidades sobre algo tenían más tendencia a no ser conscientes de esa carencia. Comenzaron su estudio con un ladrón de bancos, McArthur Wheeler. Este fue arrestado en 1995 tras robar 2 bancos en pleno día, sin cubrir su rostro ni usar disfraz alguno. Cuando le enseñaron las imágenes de la cámara de seguridad, se mostró confuso, porque "se había puesto zumo". El pobre hombre creía que si te frotas la cara con zumo de limón, sería invisible ante las cámaras de seguridad. Los psicólogos le hicieron otras pruebas que avalaron su teoría: cuanto menos competente eres, mejor opinión tienes de tu inteligencia.
Esto se llegó a conocer como el efecto Dunning- Kruger, y explica por qué hay personas tan incompetentes y a la vez tan molestas. Y por eso nos gusta pasar más tiempo con aquellos capaces de reírse de sí mismos y sus pedos mentales. ¿No crees que hay que ser inteligente y valiente para admitir que has hecho algo muy muy tonto? Pues estas personas que vas a leer son de esos. Te sugerimos echar una ojeada a esta lista, donde se cuestionan su propia inteligencia y votar por los que más te hagan reír.
#21
Me quedé encerrado fuera de mi casa y no fui capaz de forzar mi puerta. Soy cerrajero.
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#22

Le envié un mensaje de texto a mi amigo para decirle que se había dejado el móvil aquí.
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#23

Llevo más de una década trabajando en cocina. Metí una sartén de metal al microondas para calentar algo.
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#24
Pensaba que un compañero me robaba la comida de la nevera, así que les puse un candado a las manivelas de la nevera y del congelador. Resulta que se pueden abrir perfectamente .
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#26
Cuando voy con prisa y cierro una puerta, en vez del picaporte agarro el borde de la puerta. Sí, los dedos están en la trayectoria y me los he pillado muchas veces porque nunca agarro el picaporte.
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#27
Me hice una taza de café, saqué un cuenco para los cereales, me eché los cereales en el café y luego puse la caja de cereales en la nevera.
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#29
Me tiré un pedo mientras estaba sentado con las piernas extendidas en clase de gimnasia. Todos miraron hacia atrás, hacia mi. Y yo también, y vi que solo había una pared.
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#30
Un día en clase, tenía una grapadora y me pregunté qué pasaría si me grapaba un dedo. Me lo grapé. No sabía qué esperar. Tenía 16 años.
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