Paso la mayor parte de los días como raquera, buscando tesoros del mar para crear bisutería. No solo busco conchas y corales, sino también curiosos cristales y alfarería que acaba en la playa.
Uno de los hallazgos de los que más orgullosa me siento es una botella de Maraschino de hace 200 años, entera, del Imperio Austro-Húngaro. Tras encontrarla, la devolví a su hogar, el Palacio Cosmacendi, donde en el pasado vivió el creador de la botella y que hoy en día es el Museo del Cristal Antiguo. No solo fue un hallazgo increíble, también es una botella de la que no había pruebas de su existencia.
Me encanta usar trocitos de historia en mis joyas y demás creaciones, ya que las hacen únicas y especiales. Si estás interesado, puedes verlas aquí.
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#21 Sellos de vidrio de botellas de Maraschino de hace 200 años

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#22 Diminutas y coloridas

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#23 Distintos tonos de azul, no muy común

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#24 Trozo de cristal irisado

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#25 Botella de cerveza Luigi Dejak del siglo XIX

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#26 Medio plato francés de 1860

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#27 Botella vintage de pintauñas que aún conserva algo del líquido seco en su interior

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#28 Me he comprometido con la playa

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#29 Base de botella de bonita textura

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#30 Muchos tesoros

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#31 Trozo de cerámica por ambos lados

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#32 Trozo de vidrio con el nº 150

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#33 Conchas dentro de otras

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#34 Pieza de vidrio azul

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#35 Buscar cristales es como buscar tesoros

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#36 Trocitos únicos

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#37 Trocito de alfarería

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#38 Preciosa pieza color turquesa

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