Dentro de las distintas formas de expresión, elegir tatuarse es decidir llevar un pedacito de una historia o un sentimiento a todas partes. La aguja para tatuar es como la pluma que se desliza por el cuerpo para darle luz al mundo interior.
El artista que les vamos a presentar hoy decide celebrar el encanto de la inocencia, atesorar la infancia y los momentos puros del ser humano y la naturaleza. Con sus delicados trazos y colores vivos, le regala un poco de magia a quién se lo pida.
Ayhan Karadağ es un tatuador de Estambul, Turquía, que siempre respiró por y para el arte. Desde los 11 años comenzó a experimentar diferentes técnicas y materiales: pintó en acuarela, dibujó a lápiz, trabajó en madera, e hizo esculturas de arcilla. Según sus palabras, el arte lo es todo para él.












