Ir al hospital puede ser bastante estresante. La posibilidad de que exista un problema, o de que surja alguno, puede hacer que incluso las personas más tranquilas se sientan ansiosas. Para recordarles que todos hemos estado en esa situación alguna vez, recopilamos historias de internet en las que la gente comparte sus visitas más vergonzosas al médico. Hay muchas maneras de quedar en ridículo, que van desde perder el hilo de una conversación hasta malinterpretar instrucciones. Esperamos que este artículo les quite un poco los nervios antes de su próximo chequeo médico. Recuerden: los profesionales de la salud ya lo deben haberlo visto todo.
#21
Por accidente, me entró pegamento extra fuerte en el ojo y el médico se rió en mi cara.
Ya me sentía bastante estúpido; al menos finge que te importa mi dolor, doctor.
Ya me sentía bastante estúpido; al menos finge que te importa mi dolor, doctor.
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#22
Cuando tenía unos 13 años, se me quedó atascado en el oído uno de los aretes adhesivos de mi hermana menor. Después de ver un documental sobre piratas, quise parecerme a uno y usar un arete en una oreja. De alguna forma acabó en el interior del canal auditivo y, al intentar retirarlo, lo empujé todavía más adentro, hasta que ya no hubo manera de sacarlo.
Tuvimos que ir a urgencias. Me daba mucha vergüenza contarles a mis padres, y ni hablar al médico, cómo y por qué había pasado, ya que era lo suficientemente mayor como para saber que era una historia bastante ridícula: “Quería parecer un pirata y empujé este diminuto adhesivo metálico muy dentro del oído porque estaba viendo la televisión mientras intentaba ponérmelo”.
Tuvimos que ir a urgencias. Me daba mucha vergüenza contarles a mis padres, y ni hablar al médico, cómo y por qué había pasado, ya que era lo suficientemente mayor como para saber que era una historia bastante ridícula: “Quería parecer un pirata y empujé este diminuto adhesivo metálico muy dentro del oído porque estaba viendo la televisión mientras intentaba ponérmelo”.
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#23
Mi historia es de hace unos años. Fue muy vergonzoso tener que contar que me rompí la muñeca jugando al fútbol con la Xbox. Soy muy torpe y, al intentar patear, me caí hacia atrás y usé la palma de la mano para amortiguar la caída. Esa torpeza se debe a mi epilepsia, algo que descubrimos años después.
El médico estaba impresionado de que hubiera logrado lesionarme de esa manera.
El médico estaba impresionado de que hubiera logrado lesionarme de esa manera.
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#24

Una enfermera joven y atractiva solía quedarse charlando conmigo en la habitación durante los días previos a mi operación. Me hacía compañía y yo era, para ella, una vía de escape de los ancianos groseros. Ella siempre olía bien.
La cirugía era en la parte baja de la columna y yo siempre había sido bastante velludo. Un día apareció con el desayuno; la saludé y ella, con un gesto serio, me dijo: “Gírate, por favor”. Lo hice, me quitó la bata y empezó a afeitarme. Le llevó casi una hora. Después de ese momento, la relación ya no fue la misma.
La cirugía era en la parte baja de la columna y yo siempre había sido bastante velludo. Un día apareció con el desayuno; la saludé y ella, con un gesto serio, me dijo: “Gírate, por favor”. Lo hice, me quitó la bata y empezó a afeitarme. Le llevó casi una hora. Después de ese momento, la relación ya no fue la misma.
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#25

Mi padre es enfermero. Antes trabajaba en urgencias (ahora está en traslado de pacientes, que es un poco menos caótico). Una vez llegó a casa después de un turno nocturno y me dijo, con total seriedad: “Sabes que eres un verdadero profesional cuando logras mantener la compostura mientras extraes una lámpara de lava del interior de una mujer”. No pude parar de reírme durante un minuto entero.
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