Los verdaderos introvertidos saben que no hay límites para evitar comunicarse con otras personas. Para los extrovertidos puede parecer una locura, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas.
Una vez, Charles Bukowski dijo: "No odio a la gente, solo me siento mejor cuando no están cerca." A los introvertidos no les da miedo la gente, lo que les da ganas de huir y esconderse son esas pequeñas interacciones superficiales e incómodas en las que todos caemos. No podemos culparlos. Además, a veces uno necesita estar a solas con sus pensamientos y que no vengan a interrumpirte.
Si piensas que los introvertidos son vagos y carentes de motivación, es que nunca les has visto huir de una situación social. Aquí debajo tienes las pruebas que necesitas. Si tú también has hecho algo así alguna vez, añádelo a la lista.
#21
Una vez simulé haberme ido a otra ciudad durante una semana entera para poder saltarme las clases y que nadie me buscara.
0puntos
#22
Simulé padecer cierto nivel de sordera para que la gente como mínimo me hablara poco.
0puntos
#23
Una vez estaba en casa de mi novio cuando llegó un amigo suyo sin avisar. No tenía ganas de conocer a una persona nueva ese día, así que me escondí en el armario hasta que se fue.
0puntos
#24
Fui al gimnasio a las 2 de la mañana, vi que aún había una persona dentro y esperé en el aparcamiento hasta que se fue.
0puntos
#25
Una vez ligué con una chica en un bar. Yo tenía 19 y ella 26. A eso de las 3 de la mañana decidí que quería estar solo. Así que fui por la casa adelantando los relojes a las 6:30. Hasta salí a cambiar el reloj de mi coche. La desperté y le dije que era por la mañana y tenía cosas que hacer. Se sintió muy confusa, quizá solo llevara unos 30 minutos durmiendo. Pasamos por delante de un banco de camino a su casa, con un enorme reloj luminoso que decía que eran las 3 y pico de la mañana.
No le hizo ninguna gracia. No volvimos a hablar.
No le hizo ninguna gracia. No volvimos a hablar.
0puntos
