Tanto si una persona cree en fantasmas y demonios como si no, no puede negar que algunas cosas tienen un aura inquietante y extraña, como las muñecas de porcelana, las casas abandonadas o los retratos en blanco y negro del pasado. Hay quien llega incluso a decir que están malditas. Sin embargo, hoy en día Internet tiene un concepto ligeramente distinto de la palabra y la asigna a cualquier cosa que parezca remotamente espeluznante o extraña.






