A nadie le gusta ir al médico. Huele a antiséptico, el silencio de la sala de espera, las toses, las revistas viejas...
Sin embargo, en lo que se refiere a situaciones incómodas, ir al médico puede suponer un montón de risas. Desde pacientes desinformados a médicos con cierto sentido del humor, hemos recopilado una lista con esas ocasiones en que las interacciones entre doctor y paciente fueron demasiado graciosas.
Echa un ojo aquí debajo y vota por tus favoritas.
#21
Hace unos años, en mi revisión mensual de brackets y en el consultorio de al lado, se escuchaban los gritos desgarradores de una niña pequeña; cuando los gritos cesan, entra el odontólogo llorando de la risa y con cara de susto y nos dice:
"La muy cabrona tiene rato gritando, pensé que la había lastimado y estaba buscando qué hice mal... Hasta que se rió y dijo: 'te engañé', casi la golpeo".
Pues, bienvenido a tu primer día de trabajo.
"La muy cabrona tiene rato gritando, pensé que la había lastimado y estaba buscando qué hice mal... Hasta que se rió y dijo: 'te engañé', casi la golpeo".
Pues, bienvenido a tu primer día de trabajo.
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#22
Un niño de 11 años con un hueso roto llegó a Urgencias, y le dí ketamina. Una de estas veces recobró la conciencia y gritó: "Estoy muyyyyyyyyyy puesto, me voy a meter muchas drogas cuando sea mayor." Sus padres se rieron mucho, pensaron que era adorable y divertido, pero yo estoy seguro de que he creado un monstruo.
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